Friday, November 24, 2006

Pasaron las salidas, pasó el beso (bueno) y pasó TODO (bueno)... pero no llegó nada. Era natural saber que no ibamos a llegar a nada. Lo digo porque yo nunca lo esperé. Las cosas se dieron inconsistentemente y ahora soy una mujer moderna tipo SEX & THE CITY -which I rarelly TVo-.

...Though I cannot raise my dignity because I do not wear high heels.

Wednesday, November 22, 2006

No sé si sea elegante aunque a legusa se nota que es jocoso... sin embargo a mí me molesta sobre manera. Una vez más voy a utilizar el blog para denunciar las gorduras que me aquejan. He engordado como unos cuatro kilos... ya me salió panza y me veo como tonel. Es realmente incómodo. ¿La razón? ¡¡¡¡Todos sabemos la razón, maldita sea!!!! He comido y he permanecido inactiva por más de un mes. La verdad me cansé de correr, me cansé de hacer dieta... o digamos que las pastillas se cansaron de hacerme efecto. El caso es que estoy a punto del desborde en muchos aspectos, cosa natural para final de semestre. Digamos que es una cosa por la otra y espero que así sea, ya que pienso cambiar mis rutinas de adelgazamiento (de escrutinio) por unas cuartillas pletóricas de buenos argumentos. Decidí no salir a correr desde hace un mes, no puedo dedicarle tiempo a mi cuerpo cuando mi cabeza se ocupa de sapientes ensayos y congojas personales.
Como tengo que poner fin a mi condición osezna, espero que el semestre termine pronto y sin comas diabéticos o una alfombra de envolturas vacías de conchas y panquecitos bimbo... Espero que termine y yo pueda usar los mismos pantalones que uso ahora o mejor, unos pantalones mucho más pequeños. Voy a tener paciencia y me voy a aguantar: lo asumo: que me pasen un libro y unas conchas, por favor.

Sunday, October 29, 2006

Es feo que se metan a tu casa y que se lleven tu compu sin tu concentimiento (y no me importa si lo escribí mal), pero es más feo tener que ir a un café internet. No es jocoso, no es elegante... y la gente te ve mal si rentas la compu por más de dos horas. Te miran como si fueras un vicioso, cochino que sólo tiene amigos virtuales. Y no, eso a mí no me pasa, pero siento sus miradas sobre mí y sobre mis conversaciones jocosas por el messenger. Una monserga... y lo peor, tengo que pagar.

LOS BESOS y YO

Jocosos y elegantes tienen que ser los besos. Nada de besos babosos y malhabidos. Tienen que ser tronados y/o significativos.
Hasta ahora he tenido muchos besos. No tantos como una profesional coyota ni tan pocos como una mojigata. He tenido los que di-s ha querido que me den. El chiste es que no siempre he tenido los besos que me merezco o di-s no siempre me ha dejado dar los que yo quiero dar. Que quede claro que hablo de "besos de amor", como dirìa mi sobrina de tres años que se presenta asì misma como Blanca Nieves.
Es un tanto cursi hablar de besos, lo sè, pero digamos que han sido el catalizador (remitámonos a tiempos felices) de estas enormes ganas de postear en el blog contento. En esta temporada han habido un par de buenos besos, aunque me he fabricado la espera de un nuevo y es esa linda espera la que me tiene nerviosa pero feliz. Aún mantengo mi lado inocente y me imagino cosas de lo más mariconas en cuanto a ese beso. Una conversación con Gabo me hizo pensar muchas cosas; él dice que le gusta más éste blog que el de el avestruz superestrella. Me dijo que las cosas felices son más padres que las tristes, obviamente no lo puso en términos tan prozaicos pero me dió un ejemplo:
"si ahorita te besa jerónimo, ni siquiera una noticia sobre irak logrará tumbarte(...)
en cambio una noticia sobre irak en la mañana será fácilmente tumbada por un beso de jerónimo."
Gabo y su sabiduría de revista Cosmo... el caso es que aunque el beso no ha llegado y tal vez nunca llegue pero el simple hecho de andar en ese dilema me pone muy feliz. Tengo que disfrutarlo. Tengo que postear acá. Tengo que decirles los súper consejos que he recibido para lograr besar a tu cita informal. Por que sí, el comal no estará para las gordas, pero cómo se enloquece con los besos (!)

Saturday, September 09, 2006

A ver, chicos y chicas. No es que cambie de blog . Definitivamente no abandonaré este espacio. El caso es que tengo dos blogs. Este que leen aquí es para asuntos felices y entretenidos, el otro es para asuntos que no precisamente de identifican con lo anterior. Es como tener un vestido, o calzones, como quieran, para la primavera y otro para el otoño. Por el momento no me siento hábil para ofrecer algo que puedan disfrutar en este blog.
Gracias.
No me gusta postergar sensaciones que de inmediato merecen ser posteadas. A partir de la que voy a contar ahora, las cosas sólo han sido elegantes o jocosas -las últimas en menor medida; no he podido hacer un todo. Pienso que a estas alturas del partido me encuentro dividida. En fin, éste blog sirve a experiencias que no comprometen al lector.
Tengo otro blog en el que me doy la oportunidad de ser sincera conmigo misma y con todos los demás. Sin pretenciones ofensivas, los relatos ahí son experiencias ominosas que merecen ser evitadas, pero siguen ahí. Éste blog será sustituido por aquel.
Me remito a experiencias jocosas y elegantes esperando poder mantener un mood adecuado para la remembranza de ese día.
Mi mamá me mandó tres mensajes seguidos que decían: "Compré unas pelucas." Yo no podía reflejar mi entusiasmo con respecto a los mensajes por dos sencillas razones: la primera, porque estaba en una sesión del seminario y tenía que aparentar un semblante solemne y sabihondo frente a los respetables maeses y los consecuentes condiscípulos. Si acaso hubiera dado muestras de estar pensándome a mí misma con una peluca blanca y esponjada estilo rococó o con una cabellera falsa llena de caireles rojos o con una de peinado de micrófono, los hubiera perdido para siempre. Académicamente nadie piensa en pelucas.
La segunda razón por la que me veía minusválida en reacciones hacia las pelucas era porque nunca habìa usado una. Yo tenía en mi imaginario que sólo las (los) viejitas (viejitos) y las víctimas de personas oligofrénicas y osciosas - es decir, perros- usaban pelucas. No era cosa que me entusiasmara. Verme como una viejita o un perro ridículo... I don't think so...
Sin embargo tenía que enfrentarme a mi mamá y a las pelucas. Me dirigí a mi casa, escéptica de lo que iba a resultar al ponerme en la cabeza un manojo de pelo falso.
Llegué y noté que mi mamá había ido al salón de belleza. "Ahí ha de haber comprado las pelucas..." me dije a mí misma, adelantándome a los hechos. La cosa era una certidumbre más que una precipitación. La cosa -entiéndase como "cosa" peluca y/o el acto de usarla- se había puesto más grave porque recordé que las pelucas también las usaban mujeres calvas y FRANCIS(!!!!) ¡Malhaya la hora en la que mi mamá decidió interactuar con estilistas gays! Aunque reconozco las grandes habilidades de estos... entes a la hora en la que uno se debate entre un corte, o un color, poco favorecedor y otro.
Sobre la cama de mi mamá estaban las pelucas. Una rubia media y una rubia oscura. Persuadida y después exhortada, me puse la peluca rubia. Salí del cuarto de mi mamá para verme en el espejo más cercano. El perro me ladró al desconocerme. Cual fue mi sorpresa al sentirme atraída por esa hermosa chica rubia que el espejo reflejaba (...)
Long story short, me gustaron las pelucas. Digamos que dan un toque y un cambio mucho más significativo que los gorros y los sombreros. Y no, no son exclusivas para viejitas calvas y para perros víctimas del oprobio. Son una moción a la vanidad. Por suerte me mantuve al margen al tomarlo como una experiencia lúdicay enriquecedora poco digna de ser expuesta en las calles.

Monday, August 14, 2006

Los dos juntos son la buena onda

De el diccionario de la Real Academia de la Lengua

**jocoso, sa.**

(Del lat. iocōsus).

1. adj. Gracioso, chistoso, festivo.

**elegante.**

(Del lat. elĕgans, -antis).

1. adj. Dotado de gracia, nobleza y sencillez.

2. adj. Airoso, bien proporcionado. Animal, estilo, movimiento elegante.

3. adj. Dicho de una persona: Que tiene buen gusto y distinción para vestir. U. t. c. s.

4. adj. Dicho de una cosa o de un lugar: Que revela distinción, refinamiento y buen gusto. Muebles, zapatos elegantes. Barrio elegante.
No hay canción más jocosa y elegante que esta:

Olha que coisa mais linda,
mais cheia de graça
É ela menina
que vem que passa
Num doce balanço
caminho do mar
Moça do corpo dourado
do sol de Ipanema
O seu balançado
é mais que um poema
É a coisa mais linda
que eu já vi passar
Ah, porque estou tão sozinho
Ah, porque tudo é tão triste
Ah, a beleza que existe
A beleza que não
é só minha
que também passa sozinha
Ah, se ela soubesse
que quando ela passa
O mundo sorrindo
se enche de graça
E fica mais lindo
por causa do amor

Sunday, August 13, 2006

Ser vegetariano puede ser una experiencia edificadora que te pone en paz con los seres vivientes a tu alrededor. Son pràcticas muy sanas y yo no me iba a quedar atràs.
Creo que uno de los vegetales màs saludables que hay es el bròcoli. Tiene propiedades nutritivas extraordinarias y su color verde es llamativo para cualquier iniciado a la ingesta ùnica de verduras.
Fuì al mercado a comprar unos bròcolis para la comida. En mi rol de ama de casa, a punto de terminar gracias a Dios, ten+ia que procurar la buena salud de mis comensales. Escogì los màs verdes y los màs frescos, fuì a mi casa, los lavè, los cortè y los puse a coser por un rato. Cuando no faltaba mucho para que estuvieran listos, quitè la tapa de la olla y hallè un gusano flotando, todo muerto y cocido. Era de esos gusanitos flaquitos y verdesq ue viven en el bròcoli, al lavarlo la verdura no me percatè de que el pobre gusanito estaba ahì.
Me sentì mal por el gusanito, lo saquè con una cuchara entre borbotones de agua hirviendo y lo puse en el lavabo.
Se suponìa que ser vegetariano no implicaba ningùn crimen pero habr sacado al gusano hinchado y cocido de la olla de los bròcolis me hizo sentir mal. Me sentì mucho peor de lo que me siento cuando como una hamburguesa o un sandwich de pollo.

Thursday, August 10, 2006

Lo siguiente no es nada elegante. Las inquietudes escatològicas de los humanos son innatas asì como la gran capacidad de reirse de uno mismo. Ya se imaginaràn a lo que voy, sòlo queda decir que esto no es sobre mì aunque no estoy del todo excenta.

Mi sobrina Belèn, està de visita en mi casa. Ha pasado acà todo lo que va de la semana porque no ha entrado a la escuela y sus papàs no pueden llevarla con ellos al trabajo. Hoy logrè sacarla de sus aposentos frente a la tele y la llevè conmigo al mercado. Si le apagaba el televisor y la dejaba andar por ahì, ella iba a empezar a corretear al gato. Le dì una bolsita de mandado chiquita para que me ayudara a cargar las fresas que le prometì y nos salimos a la calle. Antes de comprar el mandado y las cosas para la comida, dimos una vuelta entre los negocios para ver que nos encontràbamos. Belèn me pidiò que le comprara un cojìn pedorrero que tiene el dibujo de Bart Simpson y se lee "The I didn't do it boy." No debì de haberlo hecho.
Pueden juzgarme por haber cometido un latrocinio enfrente de ella y tambièn por haber puesto en sus manos semejante cosa, pero no me pueden hacer responsable de que esa niña sabe muy bien como hacerte pasar un muy mal rato con un "Whoppie Cushion." Lo apretò justamemte detràs de mì cuando estaba comprando verduras y la señora que vendìa se me quedò viendo como si yo fuera la verdadera verdulera, mientras Belèn soltaba risotadas de gozo. Y asì fue durante todo el camino a la casa. Asì como hizo conmigo, lo hizo con el gato y lo obligò a huir asustado, lo hizo con ella misma y quièn sabe a quièn màs se lo vaya a hacer; el caso es que ha enunciado unos cuantos nombres incluyendo el de Eliud.
En fin, ya tiene màs de ocho horas de haber adquirido el juguete y no ha habido un sòlo segundo en que no haya escuchado còmo se reproducen ventosidades una y otra vez. Suenan muy reales y realmente puedes llegar a ponerte paranòico con ese sonido.

Tuesday, August 08, 2006

La jornada jocosa del dìa de ayer consistiò en el robo a una tienda, un robo menor que puso en duda mi educaciòn y mi sensibilidad, sin embargo hizo que se exaltaran mis aptitudes de malandrìn. Las emociones fuertes estaban ausentes y algo en mì aullaba por adrenalina.
Debo de decir que fue un robo incitado por el mismo comercio. El objeto estaba ahì sin protecciòn o alguna evidencia de que estaba a la venta. No tenìa còdigo de barras ni precio, creo que era el despojo de un robo anterior al departamento de jugueterìa. Lo ùnico que yo hice fue tomarlo y actuar con naturalidad. Fàcilmente iba a pasar por mìo, puesto que estaba sucio y descuidado. Dudo mucho que alguien quisiera pagar dinero por eso.
Algo dentro de mì me decìa "no, robar es pecado" mas impulsiva yo, me dejè llevar por el momento y pasè de largo a la cajera y al policìa. Fuera de la tienda me sentì desahogada. Mi sobrina de 6 años le dijo a mì mamà que me habìa salido de la tienda sin pagar aquello; me acusò y se negò a ser chica mala junto conmigo, su tìa de casi 20 años.
A decir verdad, me sentìa extraña por haber infringido la ley pero me sentì desahogada por todas aquellas veces que habìa deseado tomar algo de una tienda, salir sin pagar y no ser sorprendida. Me sentìa orgullosa por mi gran hazaña. Le preguntè a mi mamà si la cleptomanìa era una enfermedad y ella me contestò que a veces sì, que era una enfermedad de locos anodinos. Bueno, yo no soy anodina pensè, al contrario. Extrañamente, tenìa una sensaciòn de estar satisfecha.
Mi papà dijo que era una vergüenza que alguien con un nivel universitario hubiera hecho eso. Dijo en tono severo que de haberme sorprendido en la tienda, me hubieran fichado, tomado fotos y huellas dactilares, como en la tele (sic) y que me hubieran metido a la càrcel. "¿De veras yo pude sortear todo eso?" me preguntè a mi misma mientras mi papà insistìa que era un acto degradante, falto de educaciòn y un muy mal modelo para mi sobrina.
Bueno, sì, fue muy naco de mi parte haberlo hecho. No me siento culpable pero me arrepiento por haberme dejado llevar. La historia ya se hizo y prefiero pedir disculpas -a mi papà, no a esos lelos de la tienda- a pasar una semana encorvada en mi insolente pasado, cosa que ya no es.
Lo que hurtè deliberadamente fue un trofeo para mì, por lo menos en lo que respecta al dìa de ayer. Ahora lo miro como algo sin valor. Ni modo, me tendrè que deshacer de èl y olvidarme del asunto. Basta de emociones fuertes para mì.